La columna de la peste (Jaroslav Seifert)

1

A los cuatro puntos cardinales

se dirigen cuatro príncipes desmovilizados

del ejército de los ángeles.

Los cuatro puntos cardinales

están enclaustrados.

Por el camino del sol

se tambalea la vieja sombra de la columna.

De la hora de los grilletes

a la hora de la Danza.

De la hora de la Rosa

a la hora del veneno de la serpiente.

De la hora de la Rabia

a la hora de la Sonrisa.

De la hora de la Esperanza

a la hora del Nunca

De donde solo hay un paso

a la hora de la Desesperanza

y al torniquete de la muerte.

2

Nuestros dedos se deslizaban

como lo dedos sobre el papel de lija;

días, semanas, años, siglos,

y había épocas en que pasábamos llorando

largos años.

Hoy todavía camino alrededor de la columna

donde con tanta frecuencia esperé

y escuché, cómo murmura el agua

de las fauces apocalípticas,

sorprendido cada vez

por la amorosa coquetería del agua,

que estallaba en la superficie de la fuente

mientras caía la sombra de la columna en tu rostro.

Esta era la hora de la Rosa.

versión: 1- Miguel Angel Flores. 2- Clara Janés

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About Carlos de Landa Acosta

ensayista, traductor y artista digital
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