Las letras del epitafio (Jacques Réda)

Oh vivir aquí, Demetrios, en los brazos replegados

de las colinas. Con un techo, queso, vino

pieles de cabra en lugar de cascos bajo la cabeza

para mirar el cielo al que no comprendemos nada

acostados esta noche sobre el pasto raso donde se extendieron

al alba las decepcionantes tripas de una gallina, donde mañana

rodarán en la sangre tus dracmas con el perfil gastado,

mercenario. Roncas.

Quizás durmiendo conoces la forma de los mundos

y sabremos la razón de ello más tarde

cuando, al tocar la luz la punta de nuestras armas

haya que ir allí, camarada.

Negras son las heridas en el sol que tiene sed.

Que la espada nos abrevie: ninguna inmortal, puedes creerme,

vendrá a ensuciar sus pies descalzos en el sebo de los que yacen.

Empuña entonces la tierra y muerde, si quieres que un poco de polvo

tenga piedad de tu sombra y recuerde. Arriba no veo

estrella que ya no olvide, con dura mirada que cruza

el humo inútil de los sacrificios.

Incluso los infernales

se callan, y estamos solos con la hora que se estrecha.

Pero el arroyo que separa nuestros fuegos del otro ejército

abajo susurra todavía y hace que brillen entre las cañas

esas altas letras trémulas que no sé leer.

(versión: Jorge Fondebrider)
ΔΗΜΗΤΡΙС LΝΘ
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About Carlos de Landa Acosta

ensayista, traductor y artista digital
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