La expulsión del paraíso: Cioran

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Diletante en el paraíso a pesar de todo, el hombre no ha dejado de serlo desde que fue expulsado: ¿acaso no procedió a la conquista de la tierra con una seriedad y un empeño de los que no se le creería capaz? Sin embargo lleva en sí y sobre sí algo de irreal, de no terrestre, que se descubre durante las pausas de su febrilidad. A fuerza de vaguedad y de equívoco, es de aquí y no es de aquí. Cuando se le observa durante esos momentos en que su carrera disminuye o se detiene, ¿acaso no se percibe en su mirada la exasperación o el remordimiento de haber echado a perder, no solamente su primera alegría, sino también ese exilio que ansiaba con tal avidez? Una sombra luchando contra simulacros, un sonámbulo que se mira caminar, que contempla sus movimientos sin discernir ni su dirección ni su razón. La manera mediante la cual ha optado saber es un atentado, un pecado si se prefiere, una indiscreción criminal contra la creación a la que ha reducido a un montón de objetos delante de los cuales él se eleva en tanto destructor, dignidad que sostiene más bien por bravata que por pasión, y lo prueba ese aspecto aturullado que ya tenía cuando el asunto del fruto; de golpe se sintió solo en el Edén, y más solo iba a sentirse en la tierra donde, a causa de la maldición especial que le está destinada, había de formar ““un imperio dentro de un imperio””. Clarividente e insensato, no tiene su igual: verdadera alteración de las leyes de la naturaleza, nada permitía presumir su aparición. ¿Acaso era necesario, él, quien moralmente es más deforme de lo que, físicamente, eran los dinosaurios? Tomándolo en cuenta, considerándolo sin complacencias, se entiende por qué no se le convierte impunemente en un tema de reflexión. La insistencia de un monstruo sobre otro monstruo es doblemente monstruosa: olvidar al hombre, e inclusive a la idea que encarna, debería constituir el preámbulo de cualquier terapia. La salvación viene del ser, no de los seres, pues nadie se cura en contacto con sus propios males.

Fragmento de La Caída en el Tiempo

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About Carlos de Landa

ensayista y artista digital
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