Carlos Pellicer: A Frida

boda 1929 frida diego

I

Si en tu vientre acampó la prodigiosa
rosa de los colores, si tus senos
alimentan la tierra con morenos
víveres de espesura luminosa;

si de tu anchura maternal la rosa
nocturna de los actos nochebuenos
sacó tu propia imagen con serenos
desastres en tu cara populosa;

si tus hijos nacieron con edades
que nadie puede abastecer de horas
porque hablan soledad de eternidades,

siempre estarás sobre la tierra viva,
siempre serás motín lleno de auroras,
la heroica flor de auroras sucesivas.

II

Como quien tiene flores en la mano
y se queda mirando un pueblo entero
para entregarle el corazón, te quiero.
(No pude ser tu buen samaritano.)

Nada en nuestro dolor ha sido en vano;
que vengan los pinceles: el primero
teñido en sangre te dirá en jilguero
su lágrima ambulante por el llano.

Estás toda clavada de claveles.
Fuego a la sangre pegan los pinceles.
Un niño ensangrentado sube al cielo.

Yo acampo en un abismo de ternura,
seco de sed. Tu corazón, al vuelo,
dejó caer un poco de su altura.

 

imagen: Frida Kahlo y Diego Rivera el día de su boda, 1929

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About Carlos de Landa Acosta

ensayista, traductor y artista digital
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